Impacto metabólico y desórdenes de la mucosa alta
Un hígado comprometido por procesos inflamatorios crónicos suele coexistir con una acumulación de lípidos conocida como hígado graso, potenciando el daño celular si no se maneja de forma oportuna. Esta sobrecarga puede simular o exacerbar los síntomas de una gastritis aguda o un cuadro de reflujo gastroesofágico debido a la lenta digestión. En escenarios avanzados, los cambios vasculares sistémicos exigen descartar una úlcera gástrica o erosiones severas, las cuales elevan significativamente el riesgo de un sangrado digestivo alto que ponga en peligro la salud del paciente.
